La cocina de este país cuenta con muchas creaciones propias, así como aportaciones extranjeras, sobre todo de la comida china y la francesa. Se trata de una gastronomía de gran sabor y sana, contando también con opciones que sorprenden al viajero occidental, tales como pero, serpiente o algunos roedores.
La base principal en torno a la que gira esta cocina es el arroz, utilizado en grano, así como la harina, con la que se cocinan tallarines, un tipo de fideos largos que se acompañan de pollo, ternera, verduras, pescado o cerdo. El marisco y el pescado se dan mucho en Vietnam, ya que tiene muchos kilómetros de costa.
Otro elemento que no puede faltar es la sopa, normalmente hecha con gambas o una especie de albóndigas de pollo, ternera o verduras sin cocer; a esto se le añaden fideos o tallarines. El nombre de esta sopa es pho, plato muy popular entre los vietnamitas, pudiendo tomarse a cualquier hora del día y en cualquier lugar. En caso de pedirla en un restaurante, se acompaña de una fuente de arroz junto a pescados fritos o cocidos, cangrejos, gambas, calamares, carnes, espárragos o champiñones, por citar algunas de las posibilidades.


En caso de que el plato principal sea a base de carne, se puede elegir entre ciervo, cabra, pato, así como paloma o perro, servida con arroz y verdura. Otras especialidades son las anguilas, las serpientes y las ranas. La variedad es tan grande que el límite prácticamente lo marcan los escrúpulos del viajero.
Hay otra combinación llamada com binh dan (“comida del pueblo”), formada por encurtidos, tofu y huevos, aparte de guisos de carne y pescado frito o cocido. No puede quedar el visitante sin probar los rollos de primavera, o nem, que son de menor tamaño que los chinos pero más sabrosos. Estos nem suelen llevar en su interior mezcla de gambas, soja, cangrejos, cerdo y fideos, todo condimentado para potenciar el sabor; una vez hecho esto, la salsa agridulce de soja, o de cacahuete acompaña al servicio.
En lugar de sal, en las mesas se puede encontrar una especie de condimento llamado nuoc cham, que es parecida a una salsa de pescado fermentado y tiene un sabor potente. En esta línea también encontramos el nuoc mam, que se prepara con zumo de limón, ajo, guindilla, azúcar y se usa para acompañar todo tipo de comidas. Las comidas no son excesivamente picantes, a pesar de que se recurre mucho a las especias propias del sureste asiático, al cilantro, al jengibre, al azafrán y a la menta.


Los postres típicos son los pasteles de arroz, además de los helados de hielo con distintos sabores (chocolate, menta, té verde, vainilla, frutas) y frutas tropicales variadas. Un fruto muy curioso y único es el dragón azul, así como yogures de elaboración casera, que merecen la pena ser descubiertos.
El té es la bebida por excelencia, como sucede en todos los países de extremo oriente, siendo el verde el preferido, especialmente para después de comer. El café también se consume en abundancia, ya que se cultiva en la zona centro del país. Para acompañar las comidas se suele tomar cerveza, tanto local como de importación, así como zumos naturales, agua de coco y zumo de caña de azúcar.
Es conveniente comprobar que los zumos y otras bebidas similares están hechos con agua mineral de botella, procurando también que los hielos tengan esa misma procedencia. También se bebe un tipo de refrescos de producción nacional, de sabor muy dulce, y otras marcas mundialmente conocidas. En el apartado de bebidas exóticas, podemos incluir los licores de arroz y los que llevan lagarto o serpiente.
Es muy habitual en Vietnam ver puestos de comida callejera por cualquier sitio, donde se puede desayunar, comer o cenar. Se conocen con el nombre de com pho y son muy apropiados para ahorrar y sumergirse en el ritmo de vida local. Los platos que se sirven en estos puestos son totalmente vietnamitas, poco variados, pero muy interesantes para conocer bien la gastronomía del país. Es conveniente tener alguna noción del idioma y utilizar bien los palillos, además de tener buen ojo para elegir los alimentos.

Este tipo de puestos se ubican en quioscos techados o directamente al aire libre, lo cual hace que no siempre ofrezcan las mejores condiciones de higiene y servicio. Si el viajero quiere asegurarse de que los productos son frescos, es mejor acudir a primera hora de la mañana o al mediodía para comer. La mayoría cierran cuando agotan sus existencias, otros se mantienen de 7:00 a 20:00, o de 10:00 a 14:00 h.
Los cafés para viajeros son otra opción barata para comer y se pueden encontrar en casi todas las ciudades turísticas, teniendo la ventaja de que sirven comidas a casi cualquier hora del día, ya que su horario es de 7:00 a 24:00 h. Además el servicio es bastante aceptable, al igual que los productos ofrecidos.
Las grandes ciudades cuentan con muchos restaurantes de cocina “occidental”, que presentan una carta tradicional junto a una más internacional. En estos lugares el turista debe tener cuidado de que no le cobren más solo por el hecho de ser extranjero; la picaresca está a la orden del día. Los precios suelen venir señalados en dongs, así que habrá que hacer el cálculo a la moneda corriente y llevar efectivo suficiente, ya que no se suele aceptar tarjeta de crédito a no ser que se trate de establecimientos internacionales o de lujo.


Los restaurantes de los hoteles presentan esta dualidad de comida vietnamita e internacional, siendo la francesa la más extendida (debido al pasado colonial), aunque también podemos encontrar tailandesa, india, china o italiana. El horario de comidas se extiende de 10:30 a 14:00 h, siendo bastante estrictos en ese tema: si se llega más tarde de esa hora, no se come, así que el turista deberá tenerlo en cuenta. Las cenas también se sirven pronto (para los horarios españoles): de 17:00 a 20:00 h, aunque en la zona sur del país este horario puede alargarse hasta las 21:00 h, como mucho.